La liposucción elimina depósitos de grasa localizados mediante finas cánulas cuando la dieta y el ejercicio no han logrado reducirlos. Es una intervención de remodelación corporal, no un tratamiento para la obesidad ni una forma significativa de perder peso: la báscula apenas cambiará, pero la silueta de la zona tratada sí lo hará.
Las áreas más habituales son el abdomen, los flancos, la espalda, la cara interna y externa de los muslos, las rodillas, la parte superior de los brazos y la zona bajo el mentón. Como el resultado depende tanto de la calidad de su piel y la estabilidad de su peso como de la técnica del cirujano, la primera parte de cualquier consulta se centra en valorar si la liposucción es realmente la opción adecuada.
A quién le conviene y qué no hace
Son buenos candidatos quienes están cerca de un peso que pueden mantener, tienen la piel firme y elástica y presentan uno o varios depósitos de grasa que permanecen desproporcionados a pesar de llevar un estilo de vida saludable. Su estado general de salud también es importante: el cirujano querrá saber si tiene problemas cardíacos o pulmonares, diabetes, trastornos de la coagulación y qué medicación toma.
No elimina la celulitis ni las estrías. Tampoco tensa la piel flácida; si hay un exceso importante de piel, puede ser más adecuado otro procedimiento, como una abdominoplastia o un lifting de muslos o brazos. El resultado también depende de que el peso se mantenga estable, ya que la grasa restante puede aumentar si después sube de peso. La liposucción no es recomendable si:
- espera perder una cantidad importante de peso con este procedimiento;
- su peso sigue cambiando o planea un embarazo próximamente;
- el principal problema es la piel laxa y no la grasa;
- fuma y no puede dejarlo en torno a la operación, o tiene una condición médica que no ha sido evaluada.
Cómo se elimina la grasa
Se realizan pequeñas incisiones de unos pocos milímetros en zonas discretas. Primero se infiltra la zona con una solución tumescente de suero fisiológico, anestesia local y adrenalina, lo que reduce el sangrado y el dolor. El cirujano mueve una cánula fina bajo la piel para romper y aspirar la grasa. Existen variantes que emplean cánulas vibradoras (asistidas por potencia), ultrasonido o energía láser para desprender la grasa antes; cada técnica tiene sus defensores, pero ninguna sustituye el criterio del cirujano sobre cuánto y dónde extraer.
Para las zonas que suelen tratarse en una sola sesión, la intervención se realiza bajo anestesia general y dura entre una y tres horas, según el número de áreas. Los tratamientos pequeños y localizados a veces se hacen con anestesia local y sedación. Las incisiones se cierran con un punto o se dejan abiertas para drenar durante uno o dos días, y se coloca una prenda de compresión antes de que despierte.
La cuestión del volumen
El umbral de 5.000 mL para grandes volúmenes suele presentarse como un límite científico. En realidad es una convención: la Sociedad Americana de Cirujanos Plásticos indica que no hay datos científicos que respalden un corte absoluto y que el volumen seguro depende del peso corporal. Lo que muestran los datos es que el riesgo varía con el volumen. En una serie de más de 4.500 pacientes, con una media de unos dos litros extraídos, la tasa global de complicaciones fue del 1,5%, pero subió al 3,7% por encima de cinco litros frente al 1,1% en volúmenes iguales o inferiores. La complicación más frecuente es el seroma que requiere drenaje. Los riesgos graves incluyen edema pulmonar y embolia pulmonar.
En la práctica, esto significa que el volumen previsto debe indicarse, explicarse en relación con su peso y salud, y reducirse si la liposucción se combina con otro procedimiento.
Su estancia en Estambul, de cinco a siete días
- Día 1: llegada y traslado al hotel, consulta, exploración y marcaje de las zonas, análisis de sangre y valoración anestésica.
- Día 2: intervención, seguida de una noche en la clínica o, en casos de áreas limitadas, alta al hotel esa misma tarde.
- Días 3 a 4: descanso en el hotel con paseos cortos frecuentes; es normal que al principio salga algo de líquido por las incisiones; la prenda de compresión debe llevarse día y noche.
- Día 5: revisión, control de las heridas y ajuste de la prenda.
- Días 6 a 7: revisión final; el cirujano confirma que puede volar y se le traslada al aeropuerto.
Antes de la cirugía, las pruebas deben adaptarse a su estado de salud y al tamaño de la intervención, no seguir una lista fija. Un hemograma completo es estándar antes de una cirugía mayor; se añaden pruebas de función renal y un ECG si tiene diabetes o enfermedades cardíacas, renales o pulmonares. No se recomienda una radiografía de tórax rutinaria en personas sanas. Comparar esta lógica con lo que ofrece un paquete resulta esclarecedor.
Qué debe incluir su presupuesto por escrito
Esthappy organiza la consulta, los honorarios del cirujano y la clínica, noches de hotel, traslados y un intérprete. El presupuesto por escrito debe detallar:
- cada zona a tratar y si está prevista la transferencia de grasa;
- el tipo de anestesia y las noches en clínica y hotel;
- la prenda de compresión y si se incluye una segunda prenda;
- medicación y apósitos;
- seguimiento en Estambul y a distancia tras su regreso.
Cualquier aspecto que no figure por escrito en el presupuesto debe confirmarse antes de reservar.
Las semanas posteriores
La prenda de compresión se lleva de forma continua durante varias semanas. El adormecimiento en la zona tratada suele durar entre seis y ocho semanas. El ejercicio suave suele retomarse a las tres o cuatro semanas, mientras que la actividad intensa se evita durante diez a doce semanas. Los hematomas y la hinchazón disminuyen gradualmente a lo largo de un periodo que puede llegar a seis meses, por lo que la forma definitiva no puede valorarse en una foto tomada el día que regresa a casa.
- Semana 1: molestias similares a un hematoma profundo, hinchazón y sensación de tirantez; se recomienda caminar.
- Semana 2: la mayoría vuelve al trabajo de oficina; los hematomas se atenúan.
- Semanas 3 a 4: se reanuda el ejercicio suave; es frecuente notar zonas firmes o irregulares, que se ablandan con el tiempo.
- Semanas 6 a 8: la sensibilidad regresa poco a poco; la prenda puede reducirse solo al día, según indicación.
- Meses 3 a 6: la hinchazón residual desaparece y el contorno se define.
Riesgos y cómo se minimizan
Además del seroma, pueden aparecer hematomas, hinchazón prolongada, irregularidades o hundimientos en el contorno, asimetría, cambios de color en la piel, infección y, en raras ocasiones, lesiones en estructuras profundas. Los coágulos y los cambios bruscos de líquidos son los riesgos más serios. Se reducen con una planificación realista del volumen, un manejo cuidadoso de los líquidos durante la intervención, evaluación del riesgo de trombosis, movilización precoz y, si procede, inyecciones anticoagulantes. Es importante informar al cirujano de toda la medicación y suplementos que toma, ya que algunos aumentan el riesgo de sangrado.
Preguntas que merece la pena hacer
- ¿Qué zonas trataría y cuáles dejaría sin tratar en mi caso?
- ¿Qué volumen prevé extraer y cómo se relaciona con mi peso?
- ¿Es probable que mi piel se retraiga o sería mejor un lifting?
- ¿Qué ocurre si aparece una irregularidad en el contorno y quién me revisa en ese caso?
- ¿Qué tipo de anestesia recomienda y por qué?
- ¿Cuándo prevé autorizarme para volar?
Seguimiento una vez en casa
Envíe fotos en los intervalos acordados para que el equipo y el cirujano puedan seguir la evolución del contorno. Consulte a un médico local el mismo día si nota dolor o hinchazón en la pantorrilla, dificultad para respirar, dolor en el pecho, fiebre o una hinchazón dolorosa que crece rápidamente. Una hinchazón blanda y fluctuante puede ser un seroma y suele requerir un drenaje sencillo.
Solicite el informe de su intervención por escrito, indicando qué zonas se trataron y cuánto volumen se extrajo de cada una, junto con el resumen de alta y el plan de medicación. Sin esa información, cualquier médico que le atienda después tendrá que adivinar.